martes, 13 de abril de 2010

Sí, toda esta pesadilla que estoy viviendo comienza con una afirmación. Yo sé que no me tuve que acercar a la niña, pero así fue. Su cara de terror y su sonido de dolor, me hicieron ser la persona que nunca quise ser. Yo juro que sólo la levanté y le dije que la ayudaría, pero claro, yo no sabía las cosas horribles y siniestras que le habían hecho.
Al día siguiente me agarra la policía, culpándome de todo, absolutamente todo. Me dijieron que todo lo que ella tenía, yo lo había hecho.
Buena parte de lo que me ha ocurrido me desconcierta, pero creo que empiezo a comprender. Me llaman monstruo, pero es un error, un error grave.
En el juicio, su cara pálida me delataba.
Ella me tenía mucho miedo, y no era nada extraño, me culpan de algo totalmente malvado y fuera de control.
Suponen que la até, la violé y amenacé con irla a buscar todos los días a su colegio.
Su madre se paró y me dijo: "Ojo por ojo, diente por diente", yo sé lo que quiso decir, pero nunca lo diré.
Miedo.
Me supera.
Me dieron 7 años de prisión. En el cuarto año mi hermano me visitó, me dijo algo que hasta el día de hoy me ahoga.
"Yo fuí"- exclamó.
Salí corriendo tras sentir un cambio por completo. Fuí al baño y me vi en el espejo.
Ví su cara en mi cara, y no dejaba de escuchar su terrorífico "Yo fuí".
Ahora me perdí a mí mismo, me transformé en el verdadero autor del hecho.

Marcia Formidable

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